Antes de cualquier registro hablamos de tres cosas concretas: cómo se trata al animal durante la jornada, quién autoriza el uso de las imágenes y en qué contexto se van a mostrar. No hace falta tener un proyecto armado; alcanza con saber qué querés documentar y en qué condiciones.
Si preferís entender primero cómo se organiza el archivo o cómo se trabaja en cada salida, podés ver el punto de partida del trabajo o revisar las condiciones con las que se acepta cada propuesta.
También podés ver el marco de acompañamiento antes de escribir.